A propósito de Bruselas..

El jueves se cumplieron 17 años del bombardeo ”humanitario” de la OTAN a Yugoslavia, que bajo el pretexto de una limpieza étnica imaginaria ejecutada por el gobierno serbio contra los albaneses de Kosovo,  llevó a cabo una operación de exterminio (ahora sí) contra el pequeño país del sur de Europa, ya para entonces mutilado artificialmente por un conflicto (provocado también artificialmente) que llevaba prácticamente 10 años. La conocida como Operación Fuerza Aliada duró del 24 de marzo al 10 de junio de 1999 y supuso la práctica destrucción del país, pues si bien los objetivos militares fueron barridos con relativa facilidad, dada la superioridad tanto numérica como tecnológica de los invasores, no les bastó y se dedicaron a liquidar toda infraestructura -fuera militar o no-, no dejando nada en pie. Miles de aldeas fueron, literalmente, borradas del mapa, cientos de hospitales, escuelas y demás infraestructura social fueron reducidos a cenizas, la industria y la infraestructura energética del país quedaron completamente inutilizadas (miles de fábricas, presas y centrales eléctricas fueron destrozadas, con las subsecuentes secuelas económicas que ello acarrearía después), e incluso la embajada china en Belgrado fue arrasada, asesinando a miles de funcionarios y ciudadanos chinos que se encontraban ahí. No se conoce el número exacto de víctimas, pero se calcula que por lo menos 7000 personas fueron exterminadas (muchas de ellas albanesas, en una proporción muchas veces mayor a la atribuida a la supuesta represión del ejército yugoslavo, y eso que según tuvo lugar para ”salvar a los albaneses de Kosovo”). La situación para entonces ya era tensa, pues, como dije, el país llevaba en guerra desde 1990 y había perdido Bosnia, Croacia y Eslovenia (Macedonia se ”independizó” 2 años después de que iniciara el conflicto, aunque a diferencia de las otras 3 repúblicas lo hizo por las buenas, recurriendo al chantaje y la amenaza, contando para ello -como no podía ser de otra manera- con el apoyo de Estados Unidos y de la llamada ”Comunidad Europea”), habiendo sido reducido prácticamente a la cuarta parte de su composición original: lo que provocó la embestida de las fuerzas ”democráticas” de Occidente fue la famosa masacre de Racak, una aldea en el sur de Kosovo cerca de la frontera con Macedonia, y que poco después se demostró que era mas falsa que un billete de 30 pesos, y que dicho sea de paso realmente se trataba de un enfrentamiento entre la policía serbia y miembros del UCK, la organización de nacionalistas albaneses que provocó la guerra de Kosovo y cuya biografía es realmente imperdible (por lo que no se trataba precisamente de ”una matanza de pobres ciudadanos albaneses desarmados que se manifestaban pacíficamente contra la política de exterminio del régimen yugoslavo”).

Actualmente, Kosovo está viviendo un grave proceso de islamización y deseslavización por parte de los nacionalistas albaneses, pues en esa provincia del sur de Serbia (sí, provincia, pues ni tiene el reconocimiento de la ONU como país, ni es miembro de dicho organismo, ni mucho menos su aislamiento del resto del país -y todavía menos su ocupación por tropas de Estados Unidos- fue legal ni legitimo ni se consultó a la población -sean estos eslavos o albaneses-, por lo que de facto sigue siendo una provincia de Serbia) está teniendo lugar una limpieza étnica (ahora sí) contra la población eslava en general, no solamente serbia, sino también macedonia, búlgara, croata, etc., que a su vez está siendo “convertida” forzosamente al islam, ya que a diferencia de los albaneses, son en su mayoría cristianos ortodoxos, lo cual ha conyevado, como era de esperarse, la destrucción de prácticamente la totalidad de las iglesias ortodoxas de la zona mientras se construyen mezquitas (vamos, como en la época de las cruzadas, aunque ahora la “Comunidad Internacional” no dice ni mu, porque en Serbia ya está en el poder -o mejor dicho impusieron en el mismo, hace 16 años- uno de los suyos, así que lo mismo les da que haya campañas de limpieza étnica o no). A parte hay que sumar a esto los problemas económicos y sociales, pues si bien Kosovo es una zona pobre, los mas marginados son los sectores eslavos, pues, entre otras cosas, son ellos quienes constituyen la mayor parte de la población desempleada, situación que se ha agravado por la privatización que se ha implementado en la provincia en la última década, primero por los gobiernos serbios “democráticos” posteriores al golpe de Estado contra Milosevic, y después por los nacionatas albaneses que se apoderaron del lugar, pues la población eslava constituía la mayor parte de la mano de obra de las empresas privatizadas (a parte de ello hay que sumar el hecho de que muchas veces la discriminación y el antieslavismo existentes se trasladan al ámbito laboral, algo que queda de manifiesto a la hora de buscar trabajo): como consecuencia de ello, la mayoría de los eslavos de Kosovo han huido a países vecinos, principalmente a Serbia. Y todo ello sin mencionar las consecuencias (similares o peores) que han sufrido las minorías no eslavas -griegos, turcos, gitanos, etc.- por la albanización de Kosovo, pero una vez mas, esto no sale en los medios -ni saldrá-, pues no vende.

Sin embargo no solo se trata de las víctimas de la “guerra” de Kosovo, sino de las del resto de ex-republicas yugoslavas, que una vez “independizadas” -algo que, a diferencia de lo que nos dicen en la tele, fue llevado a cabo totalmente en contra de los designios de la población- quedaron bajo auténticas dictaduras fascistas (cuyos cabezas visibles habían colaborado con los nazis durante la segunda guerra mundial), que persiguieron, cuando no eliminaron físicamemte, a todos los que se opusieran a sus planes criminales, todo ello, por supuesto, con la bendición -cuando no con la colaboración directa- de los Estados Unidos y la UE. También deberíamos contar como víctimas al grueso de la población serbia, que tras el cambio de régimen producido en octubre de 2000 tras un golpe de Estado (conocido eufemísticamente como “revolución” del bulldozer), ha sido sometida a un empobrecimiento brutal similar al del resto de países ex-comunistas del este europeo, que en el caso serbio fue particularmente duro durante los primeros años de transición neoliberal, pues no acababan de salir del shock de la guerra (y muchas veces con los escombros de sus hogares aún humeantes) cuando ya estaban sufriendo la carestía y la inflación (y la devaluación de sus ahorros) resultantes de la liberalización económica: y eso sin tener en cuenta que actualmente Serbia es el país europeo con mayor cantidad de enfermos de cáncer -principalmente leucemia-, lo cual se debe al uso que hicieron las fuerzas de la OTAN durante la guerra de armas nucleares “empobrecidas”.

¿No será todo esto un crímen mucho peor que el que un par de fanáticos descerebrados (que son solo 2 comparados con el resto de fanáticos -que son una cantidad mucho mas grande- peor de descerebrados que cometieron todo lo mencionado anteriormente)? El haber hecho todo esto para convertir a un país en un mercado colonizado por las grandes compañías, que no produce casi nada porque la práctica totalidad de lo que consume es importado, y en un exportador de materias primas y mano de obra barata ¿no es a caso un crimen igualmente condenable? ¿no merecía la ocasión que, por ejemplo, Facebook pusiera la opción de poner la bandera de Serbia o Yugoslavia como foto de perfil?

No se trata de decir que las vidas víctimas de las guerras yugoslavas valen mas que las de las victimas del reciente atentado en la capital belga (afirmar algo así sería estúpido), sino que para los dueños del mundo, cuando hay intereses creados de por medio, las diferentes víctimas no cuentan por igual.

 

 

 

 

 

PS: Respecto a Kosovo, en caso de que se formalice su ”independencia” (lo cual es poco probable que suceda), se convertiría en el país de Europa con: mayor cantidad de musulmanes, mayores tasas de natalidad y mayores índices de desempleo. De esto se trata el famoso fin de la historia y choque de ”civilizaciones”. A propósito, ha salido un nuevo artículo que indica que ya están en marcha planes para hacer lo mismo en Voivodina, provincia del norte de Serbia.

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